5 cosas que me ha enseñado el Yoga y han transformado mi cotidianidad

*Colaboración: Carolina Chavate

Alguna vez leí que el yoga es el arte de aprender a volver a uno mismo. No sé muy bien cuál es el punto de la vida en el que uno se va o se aleja de uno mismo, pero pasa y solo hasta que se regresa es que uno se da cuenta y se pregunta ¿pero dónde había estado todo este tiempo?

Cuando no entendemos el Yoga solemos imaginar que se trata de un conjunto de posturas y contorsiones extrañas para hacer con el cuerpo. Nada más lejos de lo que puede llegar a ser. Al tener la oportunidad de practicarlo con más regularidad y varias veces a la semana, comencé a notar los efectos de la practica en mi de una manera tal, que ya podía predecir el efecto de bienestar que una sola clase de yoga generaba en mí.

Pasé de estar una hora y media sobre el yoga mat preguntándome “¿para qué me tienes en esta postura por dos minutos?, ¿cuándo se acaba esto? Prefiero ir al gimnasio” a sentir unos asomos de armonía y equilibrio en mí que nunca antes.

De repente las palabras en sanscrito que mi maestra pronunciaba resonaban de una manera diferente en mi cuerpo mientras acompasaba el movimiento con mi respiración. Y pasó algo, comencé a necesitarlo, comencé a verlo en todas partes y por fin entendí de qué se trataba: El Yoga es una metáfora de la vida. Toda su filosofía y técnicas son aplicables a cualquier circunstancia de la vida. El yoga es un viaje sin retorno.

  1. Yoga, un estado mental 

Alcanzar el objetivo de masterizar nuestra mente es el reto de por vida que tenemos. La práctica del yoga tiene la finalidad de conducirnos a ese estado. Calmar la mente es un objetivo intangible comparado con el bonito cuerpo que podría darnos las mismas horas de práctica en un gimnasio. A todos nos resulta mucho más fácil conectar con algo tangible: el cuerpo. Y de ahí pasar a lo intangible: la paz mental. El progreso en el yoga se consigue al dominar una postura en términos de alineación, prolongación del estiramiento y cantidad de tiempo en que es posible mantener la postura. Y eso requiere un estado mental de voluntad.

2. De lo conocido a lo desconocido

Durante la práctica de Yoga comienzas por algo conocido y, a partir de tu cuerpo y tu respiración, avanzas hacia lo desconocido Al abrir el cuerpo y la mente gracias a las asanas (posturas) y el pranayama (respiración), comienzas a percibir la deliciosa experiencia de la quietud interior. Es tan revelador que ha habido momentos en que me digo “así que aquí he estado todos estos años, en este ser y hasta ahora me entero” El nombre en sí mismo deriva del termino sanscrito YUJ que suele traducirse como “unión, unificación, ser uno” un uno, que no es un ser fragmentado en cuerpo, espíritu, o mente.

3. Acéptalo y deja que fluya

Podemos ir a nuestro propio ritmo. Esto es especialmente beneficioso para las personas cuya naturaleza es ser competitivas. En la práctica del yoga distraerse por un segundo mirando lo que hace el vecino en su mat no tiene ningún sentido porque todos los cuerpos y procesos son distintos.

Aceptar las posibilidades de mi propio cuerpo es saber que lo que hago hoy, lo haré diferente mañana. Porque todos los días estamos evolucionando. Y esa precisamente es una de las cosas más bonitas de la práctica: hoy puedes hacer esto, y de repente mañana logras ir más lejos.

Por eso el yoga ha alcanzado tanta popularidad: entre muchas otras cosas nos hace sentir que la práctica genera resultados. Y en este caso no son solo físicos. Si logras un objetivo con tu cuerpo, puedes cambiar un patrón en tu comportamiento.

Foto vía Pinterest http://fuckyeahyoga.tumblr.com/post/97242584204/michelle-be-a-warrior

Foto vía Pinterest http://fuckyeahyoga.tumblr.com/post/97242584204/michelle-be-a-warrior

4. Aceptación 

Amar es aceptar. Y aceptar significa aceptar los cambios con sabiduría. Al aprender cuál es nuestro centro en una postura, también descubrimos nuestro eje en otras áreas de la vida porque como dijo Tom Waits “El modo en que haces algo es el modo en que haces todo”

5. Una manera de vivir la vida

El sentido más amplio del Yoga (Hatha Yoga), este incluye códigos de conducta moral (Yamas) ejercicios físicos, practicas respiratorias, técnicas de concentración, y meditación.

La verdad es que el Yoga puede ser cualquier cosa que nos proporcione sensación de unidad, que nos ayude a conectar mejor con nosotros mismos y nos recuerde quienes somos. En mi caso el Yoga apoya mi proceso creativo, la manera como comparto mi trabajo y mi desarrollo personal.

Cuando actuamos desde un espacio cerca a nuestro centro nos resulta más sencillo calmarnos y concentrarnos. Al final el verdadero reto de la vida consiste en estar siempre conectados “con nosotros” para responder de forma adecuada frente a los demás y a los acontecimientos de la vida.

 

*Bloguera en www.carolinachavate.com Profesora de Yoga colaboradora en Drishya Yoga

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *